Descripción
En un momento como el presente en el que resurgen con esplendores mayestáticos viejas instituciones punitivas que parecían del todo abolidas; en el que lo arbitrario cobra nuevas prerrogativas y la Ley del Talión decide las acciones de muchos hombres y en el que el más fuerte impone con la violencia sus decisiones, viene bien el reiterar aquellas ideas y doctrinas que, como piqueta demoledora, surgieron para destruir mucho que era necesario acabar.Es posible hacer un parangón con un ayer, no tan lejano por la distancia que en el tiempo nos separa de él, sino por el que se da en el actual proceso mental que describe la humanidad. Pasa la negra noche de Medievo, transcurren las alegres primaveras del Renacimiento y surge la Edad Moderna en la que se vuelve a vivir en el Derecho represivo páginas semejantes, tal como si el pensamiento -en realidad construido por minorías- lucubrara viejas estampas en las que aparecen sistemas que por la acción de grupos minoritarios imponen, con la fuerza

